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domingo, 9 de junio de 2013

LOS JÓVENES EN LA CULTURA MAYA ERAN LO MÁS VALIOSO POR CUANTO REPRESENTABAN LA EXTENSIÓN, GARANTÍA Y PERDURABILIDAD

El abandono de los ancianos, familias carenciadas o jóvenes por varias razones es un tipo de violencia solapada. La principal diferencia con respecto a las archí conocidas violencias de maltratos físicos, es que esta se multiplica con una proyección que supera a la imaginación.
El abandono es una destrucción física y espiritual. Es la destrucción del sentimiento, es el desgarro del corazón de una madre, padre, el mismo que cuando en la guerra le arrebatan con la muerte, la vida, de su único hijo.
Muchos dirán que las necesidades de los más vulnerables no se pueden atender o entender , que son insufribles que... ellos no eligieron vivir, la vida lo quizo así, también te dieron la oportunidad de vivir la vida que hoy vivís, los que recrearon tus sueños.
Es conocido, que los esquimales del polo norte viven de la caza y de la pesca; así proveen su propio sustento y el de su familia.
Cuando un esquimal envejece y pierde la capacidad de ganarse el alimento diario se lo obliga a dejar el iglú (la casa donde habita) y se lo abandona en el helado desierto polar hasta que naturalmente muera.
Es sabido que cuando el joven se emancipa busca tener su hogar, pero mientras es niño no se lo puede abandonar por razones económicas o de comodidad.
Ahora la única diferencia de los esquimales con nosotros, es que no somos esquimales, que no vivimos en el Polo Norte, y que por encima de todas las cosas vivimos en la Republica Argentina un país rico, que a nuestros ancianos, pobres y los de los países vecinos los hemos matado y los vamos matando poco a poco robándole los sueños, las pensiones , los ahorros, la vida, la salud, todo y ¿todo porque?.
A los jóvenes les robamos los sueños, para lograr ser alguien en este mundo.
No le damos ni espacio, ni educación, ni deporte, ni contención, ni abrigo,…le negamos todo, los ninguneamos, pero lo peor es que las políticas públicas demuestra una suerte de abandono a la buena de Dios.
Porque somos piolas y vivos con la política y nos damos todavía el lujo que alguien haya dicho que con la democracia se educa, se come, se...., se mata por la democracia y por culpa de los políticos que dicen ser democráticos.
Antiguamente en las culturas ancestrales, tradicionalmente el anciano era el SABIO, era el LONCO una figura respetada y escuchada, sinónimo de organización y contención familiar, experiencia y sabiduría.
Los jóvenes en la cultura Maya eran lo más valioso por cuanto representaban la extensión y garantía de la perdurabilidad del nombre de la cabeza del hogar.
Los tiempos actuales destruyeron la cotización en la Bolsa de Valores las ACCIONES de los mayores, los ancianos, los jóvenes.
El modelo económico fundado en los conceptos de: eficacia, rendimiento, capacidad ha llevado a incorporar a mujeres, jóvenes y niños al mercado laboral, pero esto no ocurre con todos los ancianos o pobres y así en el núcleo familiar de familias desesperadas por progresar y salir hacia adelante, los menos válidos, no sirven, molestan, son un estorbo, son ineficaces e inútiles. O los jóvenes ya son empujados por las circunstancias a trabajar a temprana edad si tienen la chance.
Nos hemos poco a poco transformado en maquinas autónomas que no sentimos ni el dolor ajeno, ni la necesidad ajena.
La familia se va despreocupando de la situación de sus mayores, se trasmite la sensación de cargo, de queja, por lo que cuesta ocuparse de ellos.
Los niños y los jóvenes perciben sensaciones y poco a poco van perdiendo el respeto, la honradez, el afecto, la educación. Finalmente ciertos hechos son parte del nuevo modelo social, familiar. Los ancianos son descartables, los jóvenes ignorados...
Cuando llegues a la senectud te darás cuenta que errado estabas, ellos, los jóvenes, los ancianos, fueron los que tanto te amaron y se entregaron en un todo, por vos, para que seas feliz, seas un hombre de bien y hoy les niegas sus más mínimas atenciones.
Nuestros NIÑOS, ABUELOS, JÓVENES y PADRES nos necesitan.
Mustapic Federico Antonio


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